El reciclaje de papel y cartón planta cara a la pandemia

En el primer (y esperemos que penúltimo) año de la pandemia, estimamos un volumen de recogida de papel para reciclar similar al del 2019, con un ligero descenso alrededor del 1%, pese a que el consumo de papel y cartón ha descendido en torno a un 6%, debido principalmente a la caída de la actividad industrial a causa de la Covid-19. Los hogares españoles están reciclando mucho más que nunca, pese a la difícil situación creada por la pandemia. Una vez más, el sistema español de recogida selectiva municipal de papel y cartón
-como ocurrió en la crisis económica sufrida entre 2008 y 2014- vuelve a demostrar su fortaleza e idoneidad.

Los ciudadanos, incluso durante el confinamiento, se mantienen fieles al contenedor azul en el que siguen depositando el papel y cartón para reciclar. Los ayuntamientos y los operarios de recogida y limpieza están redoblando sus esfuerzos y mantienen el servicio de recogida de los contenedores azules, apoyando el compromiso ciudadano. Al igual que los recuperadores de papel-cartón y las fábricas papeleras, que no han parado, y resultan esenciales para el sistema.

Los productos papeleros, renovables, reciclables y biodegradables, una vez utilizados, se recogen para reciclar a través de la recogida selectiva municipal (contenedor azul, puerta a puerta comercial y puntos limpios) y la recogida que realizan operadores privados en grandes superficies de distribución, industrias, imprentas...

El sistema español de recogida monomaterial con separación en origen, basado en el contenedor azul y reforzado por las recogidas puerta a puerta en el pequeño comercio y la hostelería y por las recogidas complementarias en colegios y dependencia municipales, es un sistema de éxito. El contenedor azul, situado en la vía pública para la recogida conjunta de todos los tipos de papel y cartón de consumo doméstico, ha arraigado profundamente en nuestros hábitos de reciclaje. La total disponibilidad y flexibilidad horaria da al ciudadano la posibilidad de participar activamente. Los ciudadanos, pese a la pandemia, han seguido depositando en el contenedor azul el papel y cartón para reciclar, aprovechando sus salidas primero al supermercado o a la farmacia, después también en los paseos con los niños y después la mayor libertad de movimientos, a medida que avanzaba la desescalada. Ese compromiso ciudadano ha suavizado en gran medida el efecto en la recogida de cartón del parón en el comercio y la hostelería, que obligó a algunos ayuntamientos a suspender el servicio de recogida puerta a puerta y a otros a rediseñarlo para atender a los comercios de alimentación que continuaban abiertos. Todo este papel y cartón recogido se acondiciona en las plantas de recuperación y se recicla en las fábricas de papel para convertirlo en nuevo papel y cartón reciclado.

En los almacenes de las empresas de recuperación, el papel usado recibe un tratamiento consistente en su clasificación, acondicionamiento y enfardado conforme a la Norma UNE-EN643. Y finalmente, las fábricas papeleras compran ese papel y ese cartón y lo reciclan, utilizándolo como materia prima para fabricar papel y cartón reciclado, que vuelve al consumidor como productos papeleros.

Cuando el papel para reciclar llega a la fábrica papelera, se mezcla con agua. En fases sucesivas de depuración se van separando las fibras de celulosa de las grapas, plásticos... Si se trata de papel impreso, se retiran también las tintas por un proceso de flotación. La pasta formada por fibras limpias pasa a la máquina papelera, donde se forma una banda húmeda de papel de la que se va eliminando el agua por gravedad, vacío, presión y secado térmico.

El sistema español de recogida selectiva es, como vemos, un sistema de éxito, referente europeo. No obstante, hemos de seguir trabajando para hacerlo más eficiente y mejorar la calidad del material recogido. Para un reciclaje de calidad es necesario reducir el nivel de impropios en los contenedores azules, que tiene consecuencias medioambientales y económicas y dificulta el reciclaje final.

Son muchas las iniciativas en marcha para mejorar la calidad como campañas informativas, adaptación de los contenedores con cierres y bocas que eviten la introducción de materiales impropios, potenciar los servicios puerta a puerta del pequeño comercio y las recogidas selectivas complementarias y el control y seguimiento de impropios.

En 2020, la industria papelera española recicló 5,1 millones de toneladas de papel usado, lo que equivale a 51 grandes estadios de fútbol llenos hasta arriba de papel y cartón. Y la tasa de reciclaje (papel que se recicla como materia prima en nuestras fábricas papeleras en porcentaje sobre el consumo total de papel y cartón de los españoles) se sitúa en el 78%.

Por cada 10 kilos de papel que se fabrican en España se utilizan como materia prima 8 kilos de papel usado. En la Unión Europea somos el segundo país más reciclador en volumen, superados solo por Alemania y prácticamente empatados con Italia y Francia. Gracias a esa gran capacidad recicladora, la industria papelera española garantiza el reciclaje en España de todo el papel y cartón recogido selectivamente, que cumpla con los estándares europeos de calidad (norma UNE-EN 643).

Estos altos niveles de reciclaje han sido posibles en 2020, porque la casi totalidad de las 69 fábricas papeleras en España, incrementando las medidas de prevención y seguridad, se han mantenido en funcionamiento para evitar el desabastecimiento de productos básicos como los papeles higiénicos y sanitarios; los envases y embalajes para comida, bebida o productos farmacéuticos como las vacunas, y los papeles gráficos para la comunicación, la información, el ocio y la cultura, entre otros muchos productos papeleros.

Con el reciclaje se cierra el ciclo de la bioindustria circular del papel, optimizando el aprovechamiento de un recurso natural y renovable como la madera. El reciclaje está en el propio ADN del papel y el cartón.