Urge reducir los niveles de nitratos en los principales acuíferos del país

Un tercio de las aguas subterráneas españolas y el 50% de las superficiales se encuentran en mal estado químico. La principal causa de este deterioro es el elevado nivel de nitratos que llegan hasta los acuíferos a través de los residuos procedentes de la sobrexplotación económica, agrícola y ganadera, alterando la calidad del agua que se almacena en estos espacios naturales.

Durante años, España no ha controlado lo suficiente la contaminación producida por estos vertidos, algo que ha fomentado la multiplicación de las zonas afectadas. Tanto es así que en 2018 la Unión Europea abrió un expediente sancionador contra nuestro país por no cumplir con la Directiva sobre nitratos. Las deficiencias detectadas no fueron subsanadas y el pasado mes de julio Bruselas dio un ultimátum a nuestro país: si en tres meses no se adoptaban las medidas necesarias, el Ejecutivo comunitario podría elevar el caso ante el Tribunal de Justicia de la Unión Europea.

Lo cierto es que las acciones que la Administración ha implementado hasta el momento no han permitido una reducción eficaz de la contaminación por nitratos, sobre todo en las masas subterráneas que, en términos generales, siguen presentando elevadas concentraciones de este elemento.

De hecho, el Ministerio para la Transición Ecológica, a través de la Dirección General del Agua, publicaba recientemente un informe en el que reconocía que las zonas contaminadas no podrían estar recuperadas en la fecha prevista. El documento señala que solo 693 de los 1.235 puntos que registran exceso de nitratos filtrados por el uso de fertilizantes inorgánicos o estiércol ganadero alcanzarán un buen estado antes de 2027, año límite impuesto por la normativa europea. Otros 45 podrían conseguirlo entre 2033 y 2039, pero todavía quedarían 480 sin límite temporal previsto para su recuperación.

Las zonas más afectadas por la concentración de nitratos se sitúan principalmente en la cuenca del Duero, Álava, La Rioja, Navarra, el eje del río Ebro -tanto Aragón como Cataluña-, Comunidad Valenciana y diferentes puntos que soportan una intensa actividad agrícola en Andalucía, como la provincia de Almería -zona de invernaderos en El Ejido- o Huelva. Pero los focos más preocupantes se encuentran en el perímetro del Mar Menor, sometido a un elevado nivel de contaminación, entre otras.

Urge, por lo tanto, la toma de medidas para paliar esta situación que se está extendiendo de forma exagerada en el tiempo y quizás la llegada de fondos europeos podría contribuir a acelerar una solución.