Las múltiples segundas vidas de los neumáticos

Fabricantes y empresas gestoras de NFU mejoran día a día los procesos y las posibilidades que ofrecen estos residuos, minimizando su impacto y multiplicando sus aplicaciones

Cada año, cerca de 300.000 toneladas de neumáticos alcanzan el final de su vida útil en España, cifra que en la Unión Europea asciende a 3.250.000 toneladas y en el mundo se eleva hasta los 1.000 millones de cubiertas. El principal uso de estos residuos una vez desmontados de los vehículos es el de servir como combustible en fábricas, pero existen numerosas prácticas alrededor del reciclaje y la reutilización que permiten convertirlos en un recurso con múltiples aplicaciones.

De hecho, el número de iniciativas empresariales dedicadas a la investigación y al desarrollo de procedimientos con los que dar una segunda vida a las ruedas usadas crece cada año. “En los dos últimos planes empresariales de prevención de neumáticos fuera de uso (NFU) ya publicados, se han identificado un total de 3.692 acciones implantadas por las empresas participantes que, por su relevancia e impacto, se podrían agrupar en tres bloques: el ecodiseño, el desarrollo tecnológico y la acciones de concienciación y divulgación, señala Isabel López-Rivadulla, directora de Comunicación de Sistema Integrado de Gestión de Neumáticos Usados (Signus), que añade: “Todas ellas han supuesto un importante avance hacia la economía circular y hacia la sostenibilidad en general”.

Césped artificial, calzado, seguridad vial o carreteras son algunas de las aplicaciones más habituales que se han encontrado para los materiales obtenidos a partir del reciclado. Pero las características técnicas -elasticidad, baja densidad, capacidad de aislamiento-, económicas y ambientales que ofrece el neumático reciclado abren la puerta a un inmenso abanico de posibilidades para su potencial uso en diferentes sectores. “Si hablamos en términos de sostenibilidad, podemos destacar que un elevado porcentaje del material que compone un neumático procede de fuentes naturales como es el petróleo y el caucho natural y que la transformación del neumático en materia prima de segundo uso tiene un menor consumo de energía que la fabricación de un producto a partir de materiales vírgenes”, recalca López-Rivadulla.

Y esto es, precisamente, lo que ha hecho Michelín. El fabricante francés de neumáticos ha invertido 3 millones de euros en la startup sueca Enviro con el objetivo de desarrollar conjuntamente una tecnología que permita transformar neumáticos usados en materias primas. El proceso ideado por la firma nórdica permite modificar la composición química y física del material del que está fabricado el neumático mediante un proceso de pirólisis, al mismo tiempo que asegura un mínimo de consumo energético. Esta innovadora tecnología permite obtener, a partir de neumáticos usados, productos de alta calidad, como negro de carbón, aceite de pirólisis, acero o gas, elementos que pueden ser utilizados en el ciclo de producción de diferentes sectores industriales.

Aplicaciones industriales

Se calcula que los elementos de los neumáticos tardan una media de 1000 años en descomponerse y desaparecer, por lo que su adecuada gestión es de vital importancia para minimizar su impacto en el medio ambiente. Las organizaciones dedicadas a este proceso, como Signus, recogen en los talleres las cubiertas que ya no sirven y las trasladan a una planta de reciclado. El primer paso consiste en triturarlos y separar sus componentes: caucho (75%), acero (12%), fibras textiles (12%) y productos químicos (1%).

Los triturados procedentes del caucho se utilizan como elementos constituyentes de mezclas bituminosas para fabricar pavimentos de carreteras, césped artificial, elementos de protección para vías, superficies de parques infantiles o baldosas. El acero se introduce como materia prima en las acerías, y la fibra textil está comenzando a despuntar como un material de gran utilidad en otras industrias. En construcción, por ejemplo, ha comenzado a utilizarse para fabricar pantallas de aislamiento acústico en edificios o para construir techos de viviendas unifamiliares compuestos por tejas ecológicas a base de caucho.

En el sector de la moda, cada vez más firmas apuestas por incluir propuestas elaboradas a partir de neumáticos fuera de uso, como bolsos, mochilas, sandalias o zapatillas con suelas de goma reciclada. También los artistas han encontrado en el caucho un material alternativo para sus creaciones. Su reconversión en esculturas se ha convertido en una tendencia tan llamativa como sostenible.