Eva Aoiz Aperte, nueva directora gerente de la Unión de Cooperativas Agroalimentarias de Navarra (UCAN): “Trabajar de manera individualizada en el sector agro no tiene sentido”

Acumula gran bagaje en cargos de responsabilidad administrativa, pero, con un abuelo materno pastor y familia paterna de agricultores, no es de extrañar que también le guste pisar campo a la joven pamplonesa que, desde hace un mes, dirige la asociación que aglutina las cooperativas agroalimentarias navarras.

Tras ocho años en Grupo AN, y con sólo 32, Eva Aoiz Aperte asume la gerencia de la Unión de Cooperativas Agroalimentarias de Navarra, UCAN, que agrupa a 137 entidades. “Orgullosa”, por haber sido elegida para el puesto, y “muy ilusionada” por “trabajar no para un solo bloque, sino para todo el sector”; así afronta su nuevo cargo esta ingeniera técnica agrícola que destaca el “buen corazón” del mundo agro - que pese a sus “momentos muy complicados”, siempre es solidario, dice, como lo fue en lo peor de la pandemia o ahora con la crisis en Ucrania-, y que se revela, sobre todo, defensora a ultranza de la unión cooperativista.

“En un sector y un mercado, en una sociedad tan globalizada como en la que nos movemos, ¿cómo no vamos a juntarnos nosotros para intentar ser fuertes y pelear juntos?”, afirma Aoiz Aperte antes de subrayar que, desde el respeto a la opción de cada uno, para ella “trabajar de manera individualizada no tiene sentido” en un sector en el que, “necesitas tanta inversión, tanto tiempo, tantos recursos materiales y humanos, que si no tienes a alguien detrás, que te respalde, te dé una seguridad, te gestione la parte burocrática, te dé unos seguros, etc., estás perdido”.

Precisamente, la puesta en valor de las cooperativas como entidades “de economía social” y grandes pilares del mundo rural y la vertebración del sector, aparece destacada en su agenda. Seguirá, en este sentido, la línea marcada por su antecesor, pero abriendo, a la par, otras que permitan “adaptar la cooperativa de toda la vida a las nuevas necesidades de los profesionales” derivadas de las nuevas legislaciones, la necesidad de productos diferenciados, nuevos mercados, etc.

Considera que esta adaptación, combinada con más “integración” y “digitalización” van a ser claves en el futuro cooperativista y agro. De hecho, se muestra convencida de que ambos factores, junto a la anhelada venta nunca por debajo de costes -en la que prevé avances gracias a la nueva Ley de la Cadena Alimentaria-, harán las explotaciones más rentables y más sostenibles, lográndose así que el campo se erija en una actividad atractiva y pueda avanzarse en el “muy, muy importante” relevo generacional.

Por lo pronto, Aoiz cree que representa un gran paso que el colectivo joven agro esté integrado hoy por personas “muchísimo más formadas de lo que pudieron estarlo sus padres y abuelos, y con inquietudes mucho mayores”, y que la presencia femenina esté cada vez más normalizada, aunque “falta, quizá, que la sociedad en su conjunto la interiorice también para que la mujer del campo no se sienta juzgada” y salga del segundo plano. A ambos colectivos, y a todos los cooperativistas, les deja Eva claras sus intenciones: para “escuchar y atender sus necesidades” siempre van a tener la puerta abierta.