Hispatec acerca a los nómadas digitales al mundo rural

La compañía tecnológica da a sus empleados total libertad para elegir lugar de trabajo, lo que permite que algunos de sus desarrolladores apuesten por vivir en el medio rural

José Luis Molina, CEO de Grupo Hispatec, huye del triunfalismo: “Las cosas van razonablemente bien, estamos creciendo a doble dígito y sobre todo lo que hay que hacer es agradecer la confianza de nuestros clientes, que afortunadamente crecen”.

Los datos, sin embargo, reflejan una trayectoria espectacular de la que es la compañía española líder en software para la gestión integral de la empresa agrícola: en apenas tres años han duplicado facturación y empleo, se han expandido por Hispanoamérica y Portugal y a medio plazo miran ya nuevos mercados incluso en las antípodas.

Grupo Hispatec ofrece soluciones tecnológicas tanto en precosecha -programación y gestión de cultivos, planes de abonados- como postcosecha -gestión contable y financiera, control de compras y almacenes, sistemas automatizados de trazabilidad- y analítica avanzada. Entre sus clientes, más de 500 repartidos por todo el mundo, se encuentran destacadas compañías agroalimentarias de nuestro país.

Desde enero de 2019 hasta la fecha, la compañía ha duplicado las cifras de empleados, pasando de 110 a los más de dos centenares con los que cerrará este ejercicio. Una creación de empleo que gracias a la apuesta del grupo tecnológico por la “remotización” de muchas funciones a raíz de la pandemia “se presenta además como una extraordinaria oportunidad para revitalizar el medio rural”, afirma José Luis Molina.

Desarrolladores informáticos de diferentes tecnologías, ingenieros agrónomos y científicos de datos son los perfiles que busca la compañía multinacional, “pero con la peculiaridad de que pueden vivir donde quieran”.

“Hemos decidido apostar de forma decidida por la diversidad y por la total libertad de elección de las personas de su lugar de residencia habitual, o lugares en plural, pues pueden ser estacionales. Nos gustaría poder contribuir a que los profesionales de Hispatec puedan decidir su lugar de residencia por motivos familiares, personales, atractivos ofrecidos por el municipio o la región, vivienda, calidad de vida, servicios disponibles. Es por ello que tenemos un modelo que facilita al máximo el trabajo en remoto, desde el domicilio de cada profesional o desde la oficina de Hispatec, que cada uno elija en cada momento, con flexibilidad para acceder y conectarse. Para ello, queremos mantener y potenciar la interacción e intercambio de conocimiento interno de la compañía, de forma amplia y sin limitaciones de ubicación o equipos”, explican desde la compañía.

Este año han contratado personas que residen en Beranga (Cantabria), Burgos, La Orotaba o Santa Úrsula (Canarias), Benicarló (Castellón), Miengo (Cantabria) o Valdepeñas (Ciudad Real), Almería, Madrid, Barcelona, Palma de Mallorca, Córdoba o Valencia. Algunos de ellos viven en zonas rurales desarrollando software.

Desde el punto de vista económico, los resultados empujan casi a la misma velocidad que los datos a una compañía que José Luis Molina define como “inconformista, innovadora y, sobre todo, un socio fiable para nuestros clientes a largo plazo”. La previsión de crecimiento para este año supone duplicar los seis millones de euros con los que cerraron 2018.

La compañía ha registrado un crecimiento sostenido en todas las áreas, puesto que el principal valor es el ecosistema completo, que va de la semilla a la entrega al cliente final. “Estamos creciendo en clientes internacionales que necesitan ERPagro para sus actividades de campo y de almacén, pero también encontramos muchos nuevos clientes en Track, nuestra división de monitorización y análisis de los procesos logísticos, así como en la llamada “industria auxiliar” proveedora de los productores, para quienes tenemos soluciones digitales específicas. En las industrias más maduras estamos observando un interés muy importante en Margaret, nuestra plataforma de inteligencia artificial y big data agroalimentaria, con la que las empresas pueden extraer conclusiones avanzadas integrando cualquier fuente de datos a la que tenga acceso”.

En 2021 la compañía ha creado filiales en Brasil, Centroamérica, Colombia y Portugal, que se suman a las que ya existían en México, Perú y Chile. “Son países que tienen el tipo de agricultura con el que nosotros trabajamos más, como los cultivos de valor como las frutas o las hortalizas”, asegura Molina.

Una gran oportunidad

Además, “son antihemisféricos, lo que quiere decir que producen fuera de temporada y son complementarios a lo que hacemos en latitudes templadas y como el mundo quiere consumir todos los alimentos frescos todos los meses del año, son países que tienen una gran oportunidad por delante”, añade el directivo. Y por último, son países con un cierto nivel de desarrollo, algunos de hecho pertenecientes a la OCDE, como Chile o Costa Rica, con lo que “la digitalización está en un punto óptimo para despegar” a diferencia de otros en los que todavía hay que hacer antes cosas más básicas como carreteras o embalses.

A medio plazo el grupo tecnológico tiene planes de crecimiento, básicamente en zonas como Oriente Medio y Norte de África (Mediterráneo oriental) o en Australia o Sudáfrica, que también tienen mucho potencial en este tipo de agriculturas.

“Pero tenemos que digerir, consolidar y expandir las zonas donde estamos porque las posibilidades son muy grandes y hay que trabajar muchos años. Estamos en Centroamérica, Brasil, Chile, Perú, México, países cada uno de ellos con un potencial como el de España”, afirma Molina.

Con el CEO de Hispatec abordamos las oportunidades que ofrecen los fondos europeos a la digitalización del sector agro. “A los periódicos llegan todos los días, pero a nivel real no han llegado”, asegura José Luis Molina.

“Esperemos que los fondos europeos, a través de la colaboración público privada, y básicamente por medio de ayudas directas, aceleren el proceso de digitalización en el que el campo ya está inmerso. Pero lo idóneo será que no inventemos nada, que nadie crea que esto es un greenfield y que hay que empezar a reinventar la rueda porque este no es el caso”, concluye.