Yaiza Rimada Hernández, ganadora del premio ‘Ganadera en femenino 2020’ de Zoetis: “Mi hija no entiende que tenga que tener dos trabajos”

Ganadera, artesana, empresaria, veterinaria cuando la situación lo exige, madre, ama de casa, administradora de redes sociales..., los 365 días del año, “haga sol, nieve o se ponga la nena mala”. Yaiza Rimada ejemplifica a las muchas mujeres que tiran del mundo rural

Nació y creció entre frisonas, estudió organización y gestión de empresas agropecuarias y desde hace 20 años vive de y para las “vaques”. Eso sí, Yaiza Rimada (1979) ha cambiado las pintas que vio toda la vida en la cuadra por las jersey, “que dan mucha menos cantidad de leche, pero muy superior en calidad”. Los ridículos precios por litro la empujaron a ello en 2008, cuando decidió con su padre transformar la explotación familiar en una cuadra con fábrica de transformación artesana asociada.

La Saregana comenzó a fabricar así, con los 300 litros de leche que diariamente dan sus 30 vacas de ordeño -ya de pura raza y crianza propia por inseminación sexada-, yogur natural, con fresas, con limón y el famoso requesón de Asturias. Y poco a poco fue ampliando su catálogo, al que se han incorporado yogures con mandarina, lima-limón y arándanos, queso de leche cruda y mantequilla tradicional “como la que hacía mi abuela”; productos, todos, “completamente naturales, artesanales, sin química”, dice la ganadera y artesana.

El marido de Yaiza se encarga de la comercialización directa, de kilómetro cero, “a tiendas pequeñas, supermercados, hostelería y mercados tradicionales”, si bien con la pandemia y el cierre de la hostelería La Saregana también ha tenido que reinventarse y echar mano de recursos como Whatsapp. “Nos funcionó, y menos mal que nos funcionó, porque si no, no sé dónde estaríamos ahora”, dice Yaiza sobre este salvavidas que ahora lleva sus productos a la puerta de particulares.

Ambos han inculcado, además, el amor a las vacas y al campo al que a diario salen a pastar, a Lía, su hija de ocho años, a pesar de que la pequeña no entiende muy bien “por qué su madre ha de tener dos trabajos cuando las demás mamás tienen uno”. Y es que, como subraya Yaiza, ser una empresa familiar pequeña supone “mucho sacrificio” y hace la conciliación “muy complicada” en un día a día que para ella comienza sobre las siete de la mañana y no culmina antes de las nueve de la noche; en un desempeño ganadero en el que ha sido y “es vital el apoyo de la familia” y en el que sigue habiendo “machismo”. “La mujer siempre ha estado presente en la cuadra, pero cuando vas subiendo el escalafón... Hay mucho por recorrer; se cree que la mujer no puede llegar a ciertos cargos” afirma la orgullosa ganadora del premio Ganadera en femenino 2020 de Zoetis, a la que, pese a todo, aún le queda tiempo para nuevos retos: ha llegado a un acuerdo con un distribuidor para llevar sus productos también fuera de Asturias y se ha unido “a 12 queserías para intentar conseguir la DOP para el queso de leche cruda de Asturias”.