Seteros profesionales, el antídoto contra las intoxicaciones

Colectivos forestales y micológicos unen fuerzas en el proyecto Mikogest para cerrar la cadena de valor e impulsar la ordenación de este tesoro natural

Setas y hongos silvestres constituyen uno de los tesoros más preciados de los montes españoles, una joya natural a la que, no obstante, resulta imposible poner valor, pues se desconocen el volumen exacto que se recolecta y el montante económico que gira en torno a él. Y es que, pese a su auge y a su doble vertiente como actividad socioeconómica y medioambiental, la recolección adolece de una regulación precisa. Y ese vacío se traduce en dos graves consecuencias: por un lado, España registra “entre 300 y 400” intoxicaciones alimentarias y “una media de cuatro muertes” anuales por la ingesta de setas silvestres -fundamentalmente relacionadas con el autoconsumo y con esos canales de compra-venta directa y que escapan a cualquier cadena de trazabilidad-; por otro, la fuerte presión recolectora y la generalización de prácticas ambientalmente insostenibles esquilma las zonas productoras del recurso y pone en grave peligro el mantenimiento de su biodiversidad.

La doble advertencia sanitaria y medioambiental la recalcan, respectivamente, Miguel Segura, secretario de Fetruse, la Federación Española de Empresarios de Setas y Trufas, y Patricia Gómez Agrela, gerente de COSE, la Confederación de Selvicultores de España; es decir, desde dos gremios fuertemente implicados en el sector y que acaban de unir sus fuerzas para, precisamente, llenar ese vacío regulatorio que envuelve al recurso micológico silvestre en nuestro país. Y para ello, y como primer paso, se han propuesto incorporar al eslabón intermedio que falta por organizarse, el de los recolectores. De su mano principalmente, acaba de nacer, así, la Asociación de Recolectores Profesionales de Setas Silvestres de España.

El colectivo Seteros Profesionales -nombre abreviado para reforzar un sentimiento de pertenencia y elegido para el dominio web de la Asociación, seteros.es-, fue presentado en febrero bajo el paraguas del grupo operativo Mikogest, un proyecto de innovación apoyado por el MAPA y beneficiario de una ayuda europea, del que también forman parte la Federación de Asociaciones Forestales de Castilla y León (Fafcyle), la Federación de Asociaciones Micológicas de Castilla y León (Famcal), la Asociación Forestal de Burgos (Asfobur), la Asociación Forestal de Salamanca (Asfosa), los centros tecnológicos y de investigación Cesefor (Fundación Centro de Servicios y promoción Forestal y de su Industria de Castilla y León) y CTFC (Centro Tecnológico Forestal de Cataluña), y la Junta de Castilla y León como entidad colaboradora.

Todos estos organismos han hecho piña para, como describe la gerente de COSE, “cerrar el círculo de la cadena de valor del sector micológico” y buscar soluciones a los problemas que afectan a un campo “inmaduro, muy complejo”, que “está en auge y ofrece un recurso muy cotizado en el mercado”, pero que presenta graves carencias en cuanto a seguridad alimentaria, trazabilidad del producto y correcto tratamiento de los montes. “Nos faltaba ese eslabón intermedio que es de los recolectores” y era necesario acoplarlos “a la cadena”, afirma Patricia Gómez Agrela, para cumplir el objetivo general del proyecto Mikogest, que no es otro que el de implementar un sistema de gestión dinámica que preserve la sostenibilidad del recurso micológico y potencie su productividad. El nacimiento de Seteros constituye, pues, el primer paso para abordar esa “planificación” que demandan colectivos forestales y micológicos, “al igual que se ha hecho con otros bienes como la madera, la resina, la castaña o los piñones”.

Gestión sostenible

Una ordenación que debe apoyarse, como ejes fundamentales, en esa profesionalización de la actividad recolectora y en una gestión sostenible de la riqueza micológica, cuestiones ambas íntimamente relacionadas y completamente esenciales para aliviar los problemas como, describe la gerente de COSE, la invasión de montes privados; una carga recolectora en ocasiones excesiva; el furtivismo; la inseguridad jurídica; la ausencia de una fiscalidad adaptada a la “gran fuente de riqueza” que constituyen setas y hongos silvestres y que debería estar “bien canalizada”, y, en último término, pero el más grave si cabe, la falta de trazabilidad y, por tanto, de seguridad alimentaria, de un producto del que los españoles consumimos al año “entre cuatro y cinco millones de kilos al natural”, según estimaciones de Josep María Serentill, presidente de Fetruse.

Completamente volcado en sus objetivos, el Grupo Operativo Mikogest no sólo ha formalizado ya la Asociación y creado su página web, sino que también está desarrollando actos de presentación de la misma, organizando seminarios sobre prácticas micológicas adecuadas y divulgando la buena recolección con iniciativas como la aplicación Smartbasket.

Que la fiscalidad no sea un freno

Por otro lado, y para salvar el principal escollo que pueden ver los recolectores a la hora de legalizar su actividad, Mikogest aborda actualmente con especialistas el diseño de una fiscalidad adaptada a las peculiaridades de la actividad micológica que resulte atractiva y que les anime a convertirse en seteros profesionales. Así, según la gerente de COSE, el grupo operativo baraja la posibilidad de la incorporación de la recolección de setas y hongos silvestres en el Régimen Especial de la Agricultura, Ganadería y Pesca (REAG), con los beneficios en cuanto a la retención en el IRPF y la aplicación del IVA que este contempla. Por otro lado, también está sobre la mesa la declaración de los ingresos como ganancia patrimonial.

Sobre ambas cuestiones se trabaja actualmente con la intención de llevar una propuesta final a los Ministerios de Hacienda y Agricultura antes del verano. “Quienes nos movemos en el sector forestal estamos acostumbrados al largo plazo, pero lo importante es dar pasos en la buena dirección y yo creo que tarde o temprano conseguiremos sacar adelante esta demanda del sector, que consideramos realmente importante por motivos socioeconómicos y de salud ciudadana”, subraya con plena confianza Patricia Gómez Agrela, al respecto de la demandada fiscalidad beneficiosa para el colectivo de los recolectores profesionales.