Los bajos precios de la uva auguran una vendimia ruinosa

La modificación de la Ley de la Cadena Alimentaria suspende su primera gran prueba de fuego: las cotizaciones no cubren en muchos casos los costes de producción

Este fatídico 2020 sigue acumulando “méritos” para ser un año para olvidar. Recientemente arrancaba una vendimia que puede ser la más ruinosa de la historia. Unas buenas producciones, la incertidumbre que reina sobre la recuperación y un canal HORECA bajo mínimos por la crisis del coronavirus, han creado la “tormenta perfecta”.

Y en este contexto, la que es la primera prueba de fuego de los cambios normativos introducidos por el Gobierno en la Ley de la Cadena Alimentaria para garantizar precios justos se va a saldar con un estrepitoso fracaso.

Los viticultores reclaman que no se fijen precios de la uva por debajo de los costes de producción. ASAJA, COAG y UPA se han unido para exigir el cumplimiento de la Ley de cadena alimentaria en el sector del vino y reclaman a las bodegas que frenen el hundimiento de los precios.

Los importes que se están pagando son hasta un 30% inferiores a los del pasado año. Para el sector no hay causas que justifiquen dicha caída: las previsiones para la vendimia 2020 hablan de una producción menor a las estimaciones iniciales, en torno a los 41-43 millones de hectolitros, en línea con la media de las últimas cinco campañas. Las existencias a final de campaña de vino y mosto son de 36,6 millones de hectolitros, inferiores en un 6,7% a las de la anterior campaña.

Según estas organizaciones algunas bodegas están actuando “con coacciones y de forma desleal”, obligando al productor a manifestar expresamente que no vende la uva a un precio inferior a sus propios costes de producción. “Una práctica inmoral e ilegal”, afirman.

El clima de preocupación es común en todas las zonas productoras, desde La Rioja hasta Murcia pasando por Castilla-La Mancha, Extremadura, Navarra o Castilla y León.

Según el Estudio de Costes de Producción de Uva para la elaboración de Vinos elaborado por la Universidad Politécnica de Valencia para la Organización Interprofesional del Vino de España (OIVE), el coste medio de producción en España se cifra en 50 céntimos por kilo de uva, aunque asciende a los 60 céntimos en Navarra y la Rioja y a los 63 céntimos en Castilla y León. La rentabilidad en muchas zonas no va a estar garantizada.

Ribera de Duero rozando el euro

La vendimia en la Ribera del Duero ya se ha iniciado de manera testimonial a la espera que se generalice a partir del 28 de septiembre. Las lluvias de primavera que vinieron muy bien han dado paso a un periodo de muy pocas precipitaciones. Se espera una buena producción y calidad. “A la expectativa de lo que pueda pasar con las lluvias de estos días que pueden engordar la uva y aumentar los kilos, el viñedo, por regla general en la Ribera está sano, con menos kilos y más calidad”, explica Raúl Martínez, viticultor en San Martín de Rubiales (Burgos).

El año pasado la producción fue corta, 95 millones de kilos, este las previsiones oscilan entre 110 y 120 millones de kilos sin saber el efecto que tendrán las precipitaciones previstas para estos días.

El precio de la uva, al igual que en el resto de las denominaciones de origen, está a la baja. Si el año pasado los precios rondaron entre 1,30 y 1,40 este año se habla de que la media podría estar en torno a un euro.

Las ventas han caído un 20% en general. “Las bodegas más dependientes del canal HORECA, con vinos de alta gama, son las que más están acusando la crisis del Covid-19 porque prácticamente no han vendido nada ante el descenso de clientes en restaurantes y hoteles”, señala Martínez.

A pesar de esta situación, las bodegas cogerán toda la uva que se ponga en el mercado. Los últimos años han sido muy irregulares y algo escasos y no hay tanto stock de vino en las bodegas a pesar del descenso de las ventas.

Rueda sin precio

La vendimia avanza en Rueda, que ya ha sobrepasado los 60 millones de kilos. Una denominación que no ha parado de crecer en hectáreas por los excelentes resultados de sus ventas, pero que ahora se encuentra con un fuerte desequilibrio entre oferta y demanda. El Consejo ha tenido que actuar con la reducción temporal de los techos de producción por hectárea de 10.000 kg. a 8.500 kg.

La crisis del coronavirus ha sido la puntilla para una denominación de origen en la que el 65% de las ventas dependen del canal HORECA y el 90% de las bodegas están volcadas en esta vía de comercialización.

Esta denominación hasta el 31 de marzo “venía creciendo un 6% tras años de récord de ventas y tras la crisis del coronavirus el descenso es del 10,7 % a 31 de agosto”, señala Santiago Mora, director de la D. O. Rueda.

El mutismo sobre el precio de la uva este año es total y entra sin precio en los lagares con los viticultores muy preocupados ante una pronunciada bajada del precio que el año pasado se pagó de media a 60 céntimos y que este ejercicio puede hundirse a la mitad. Alguna bodega grande, como Mayor de Castilla, ha decidido suspender la compra de uva y ofrecer a sus proveedores vinificarlas para vender el vino posteriormente.

En Castilla-La Mancha cae un 30%

La vendimia en una zona tan amplia y con gran cantidad de denominaciones de origen todavía no ha alcanzado el ecuador. Aunque todavía es pronto, las previsiones apuntan a que se rozarán entre 23 y 25 millones de hectolitros, un 30% más que el año pasado, que se registraron unos 18 millones. “La primavera fue bien y parece que se van cumpliendo las previsiones de una buena cosecha, aunque todavía quedan mucho por vendimiar y las condiciones climatológicas pueden variar el resultado final”, explica Fernando Villena, presidente de ASAJA Castilla-La Mancha.

Las organizaciones agrarias denuncian que los precios se han derrumbado tras la salida de mucho vino en verano ante la imposibilidad de hacer hueco en las bodegas a dos cosechas. Se está vendiendo entre 7 y 9 céntimos por debajo de los costes de producción. “La uva se paga sobre un 30% menos que el año pasado. De los 20-21 céntimos de 2019 hemos pasado a los 13 céntimos”, señala Villena.

Para las organizaciones agrarias hay mucho miedo en el sector y muchos viticultores se ven “obligados a pasar por el aro” y firmar esos precios ya que es un producto perecedero. “Si quieren que les recojan la uva introducen un párrafo en donde reconocen que ese precio cubre los costes de producción para burlar la Ley de la Cadena Alimentaria, pero eso, además de mentira, es una irregularidad”, denuncia Fernando Villena.

Rioja El 15% cosechado y sin precio definido

La vendimia comenzó el 17 de agosto con las variedades blancas más tempranas y por el momento se llevan recogidos unos 55 millones de kilos de uva que representan aproximadamente el 15% del total. “La calidad que se espera es buena porque el agua en primavera y las temperaturas han acompañado en el tramo final para una buena maduración”, comenta Igor Fonseca, secretario general de ARAG-ASAJA.

La caída de las ventas por la crisis del Covid-19 se sitúa actualmente en un 11% principalmente por el mercado nacional y el canal HORECA, mientras que en la exportación y el sector de la alimentación han crecido. Con esta situación, desde ARAG-ASAJA creen que no tiene justificación que vendimiado un 15% y a la espera de empezar recoger el grueso de la denominación, “en pleno siglo XXI no se conozca todavía el precio al que se pagará la uva en los contratos, es inasumible”, denuncia Fonseca.

Para esta organización el precio debe estar por encima de los costes de producción del estudio publicado por la Consejería de Agricultura de la Rioja entre los 0,65- 0,67 euros para la uva tinta. “Los precios que se rumorea que se pueden pagar este año, por debajo de estas cantidades, además de no justificarse, serian investigables por estar por debajo de los costes de producción”, señala Igor Fonseca.

Desde Unión de Uniones, Constantino Gil, sitúa el “suelo” de los precios en los 70 céntimos, muy por debajo de los 90 céntimos de media de los cinco últimos años. “En Rioja hay un fuerte proceso de contractualización y muchas cooperativas”, señala, por lo que las bajas cotizaciones afectarán fundamentalmente a los que no tienen contratos.

Mientras, la Denominación de Origen Cava ha vivido una campaña con muchas incidencias en la que ha sufrido de todo, humedad superior a la normal, pedriscos, heladas; las viñas han sufrido y la cosecha también. Tras estas dificultades, y a mitad de vendimia, las previsiones apuntan a una cosecha en torno a un 25-30% menor que el año pasado, aunque todavía es pronto para arrojar unas cifras definitivas. “De las variedades cosechadas, la Chardonnay trae un 45% menos, la Pinot noir un 30% y la Macabeo entre un 20 y 25% menos”, explica Javier Pagés presidente de la Denominación.

Esta reducción será compensada por buena sanidad y una gran calidad, debido a que la cosecha se está realizando en el momento óptimo y en perfectas condiciones. El cava también ha sufrido “el golpe” del coronavirus en una bebida muy asociada a celebraciones y con una fuerte presencia de ventas en las zonas turísticas y el canal HORECA. “Las ventas en España, con fuerte presencia de hoteles y restaurantes, han bajado un 30%, no así la exportación donde solo han caído un 5%”, comenta Pagés.